Objetivos de la organización
PODER POLÍTICO
Ricardo Álrezguillos
10/19/20263 min read


En el escrito anterior, Democracia de papel, me preguntaba qué modelo o forma de organización deberían adoptar las clases populares de Chile para construir este poder popular; es decir, para generar un sustento real que respalde y haga efectivo el ejercicio de la soberanía que nos reconocen la Constitución y las leyes.
En mi búsqueda, me encontré con diversos conceptos interesantes en torno a esta cuestión, una materia que ya ha sido pensada y discutida por muchos antes que yo. Sin embargo, antes de entrar de lleno a exponer dichos conceptos, considero necesario plantearse una pregunta fundamental: ¿para qué queremos construir este poder popular?
Esto es importante porque la inquietud que me ha llevado a reflexionar sobre esta materia es, ante todo, práctica. Ahora bien, mi interés no se limita a comprender cómo podría organizarse el poder ciudadano, sino también a reflexionar sobre los fines para los cuales se organiza.
El problema del modelo actual
Algunos personajes de la política nacional suelen afirmar que «el modelo neoliberal se agotó» y que, para solucionar sus problemas, es necesario cambiarlo. Sin embargo, resulta bastante paradójico que la respuesta que proponen no consista en sustituirlo por algo nuevo, sino en recurrir precisamente a las clásicas políticas neoliberales que dicen tanto rechazar y que, en buena medida, forman parte del mismo modelo que consideran agotado.
A mi juicio, el modelo no se ha agotado, sino que ha sido intervenido por lógicas que terminan haciendo que funcione de manera ineficiente. ¿Cómo solucionarlo? No lo sé con certeza. Tengo algunas ideas sobre cómo podría abordarse el problema, pero su desarrollo no es el objeto de este escrito. Lo que sí me interesa abordar es una cuestión que considero fundamental: soy, y somos, ciudadanos sin poder real. Y mientras permanezcamos desorganizados, estaremos a merced de las ineficiencias del sistema, muchas de las cuales son consecuencia de las decisiones de la propia clase política.
¿Cómo se manifiesta el estar a merced de las ineficiencias del sistema?
En la sociedad actual, permanecer desorganizados implica que los ciudadanos quedemos expuestos a una serie de factores que repercuten negativa y directamente en nuestros intereses socioeconómicos. Me refiero, por ejemplo, al alza constante del costo de la vivienda, la alimentación, el transporte y la salud, así como al problema del desempleo.
Por otro lado, estos problemas inmediatos también pueden contribuir, de manera más indirecta, a generar otras dificultades. Un ejemplo de ello es la baja natalidad, fenómeno que puede estar influido tanto por valores progresistas promovidos en el sistema mismo como por las condiciones económicas que dificultan la formación de una familia. A su vez, la disminución de la población puede tener consecuencias en los intereses geopolíticos de Chile, particularmente en lo relativo a la ocupación efectiva de su territorio, su desarrollo y su capacidad para mantener una presencia humana estable en zonas estratégicas.
Así pues, estas son algunas de las razones por las cuales considero importante construir poder popular y ejercer la soberanía a través de la organización ciudadana. Esperar que el propio sistema resuelva sus problemas puede significar que transcurran décadas sin obtener soluciones satisfactorias o, incluso, que determinadas problemáticas permanezcan sin resolver indefinidamente.
Basta ya de limitarnos a intentar ganar la discusión ideológica frente a quienes promueven estas ideas. Es momento de actuar, de buscar la manera de organizar a los ciudadanos y multiplicar nuestras fuerzas. En lugar de limitarnos a disputar el terreno de las ideas, debemos demostrar nuestra capacidad de organización mediante hechos concretos y, a través de ella, alcanzar una representación efectiva en las instituciones del Estado.
La organización a la que aspiro es aquella que promueva la conciencia patriótica entre sus participantes, fomente la formación de familias y contribuya a mejorar las condiciones económicas necesarias para que estas puedan desarrollarse. Aspiro, en definitiva, a la existencia de una organización capaz de articular estos objetivos y convertirlos en una fuerza ciudadana con capacidad de influir en el rumbo del país.
