El primer error que comete casi todo principiante
Es muy común que una persona que se expone por primera vez al mundo de las inversiones se emocione con todo lo que va descubriendo.
Conceptos como “libertad financiera”, “hacer que el dinero trabaje para ti” o “salir de la carrera de las ratas” comienzan a repetirse una y otra vez. Y poco a poco, se instala una sensación peligrosa: la idea de que hemos estado haciendo todo mal, y que finalmente encontramos la solución.
La solución a años de esfuerzo, a trabajar por dinero… en lugar de que el dinero trabaje por nosotros.
Con esa emoción encima, muchas personas —y me incluyo— toman decisiones apresuradas. Abrimos una cuenta en un broker, depositamos dinero y lo invertimos rápidamente: en esa acción “prometedora”, en el índice que ha tenido buenos resultados, o en la criptomoneda de moda que “va a cambiar el mundo”.
En ese momento, nos sentimos bien. Incluso superiores, como si fuéramos parte de un pequeño grupo que decidió hacer las cosas distinto. Que entendió el juego. Que se está adelantando al resto. Que está protegiendo su dinero de la inflación.
Pero tarde o temprano, llega la realidad, el mercado no funciona en base a entusiasmo. Y cuando uno entra sin entender realmente lo que está haciendo, el resultado suele ser el mismo: perder dinero, en mi caso, fueron 700 dólares en solo 3 días, dinero que me costó tiempo, esfuerzo y trabajo conseguir; y no fue mala suerte, fue falta de criterio.
Por eso, en esta publicación no quiero hablarte de cómo ganar dinero invirtiendo, quiero hablarte de algo mucho más importante al comienzo, cómo proteger tu dinero de un riesgo mucho más peligroso que la inflación: tu propia ignorancia.
Antes de invertir, lo importante es construir el hábito
Lo sé, la inflación molesta, se siente injusto ver cómo el dinero pierde valor simplemente por no usarlo, por no “ponerlo a trabajar”. Y es precisamente esa sensación la que empuja a muchas personas a invertir rápido, casi con urgencia.
Pero vale la pena detenerse un momento y hacerse una pregunta incómoda ¿Cuánto estamos perdiendo realmente por la inflación en el corto plazo? ¿10, 20, quizás 50 dólares al año? no es menor, pero tampoco es devastador. Ahora compáralo con esto, perder un 40% o incluso un 70% de tu dinero por tomar una mala decisión, apresurada, guiada más por el miedo a la inflación que por el entendimiento real de lo que estás haciendo.
Por eso, al menos en una etapa inicial, el problema no es la inflación, el problema es la falta de criterio; y es aquí donde aparece algo mucho más importante que elegir “la mejor inversión”, es el hábito.
Antes de abrir una cuenta en un broker o en un exchange, tiene mucho más sentido construir un sistema que te permita ahorrar de forma constante, un sistema simple, incluso imperfecto, por ejemplo, una cuenta de ahorro, sí, no es lo ideal en términos de rentabilidad. Pero cumple una función mucho más importante al comienzo: te permite acumular.
Porque al inicio, invertir no es el desafío principal, el verdadero desafío es otro, es aprender a separar una parte de tu ingreso todos los meses, hacerlo de forma consistente, automática, si es posible y luego, algo aún más difícil aprender a vivir con lo que queda.
Eso es, en el fondo, construir un presupuesto, no se trata solo de números, se trata de disciplina, de orden, de tomar una decisión consciente en favor de tu futuro, porque sin ese hábito, cualquier inversión —por buena que sea— se vuelve irrelevante.
La inflación tiene solución (y es más simple de lo que parece)
Ahora bien, no quiero dejar el tema de la inflación pendiente, aunque al inicio no sea el mayor de los problemas, sigue siendo molesta. Nadie quiere ver cómo su dinero pierde valor con el tiempo.
La buena noticia es que, a diferencia de una mala inversión, la inflación tiene una solución bastante simple.
No necesitas asumir grandes riesgos para enfrentarla. una alternativa básica es utilizar instrumentos que ajusten tu dinero según la inflación, como cuentas de ahorro o depósitos en Unidad de Fomento (UF).
¿Y qué significa esto en la práctica? en términos simples, que el dinero que mantienes en estas cuentas se va reajustando con el paso del tiempo. Es decir, la institución financiera compensa la pérdida de poder adquisitivo que genera la inflación.
De esta forma, tu dinero no necesariamente crece, pero al menos mantiene su valor en el tiempo y eso, en una etapa inicial, ya es un gran avance. Porque nuevamente, el objetivo no es ganar más, es no perder mientras aprendes.
Qué hacer mientras construyes tu base financiera
Ahora que ya resolvimos una de las principales preocupaciones —la pérdida de valor del dinero por la inflación—, aparece una pregunta igual de importante ¿qué hacer durante este tiempo?
Mientras ahorras, mientras acumulas, mientras construyes esa base, y la respuesta es simple, aunque no fácil, prepararte.
Este es el momento para informarte, para entender cómo funcionan realmente las inversiones, para conocer las distintas alternativas que existen y los riesgos asociados a cada una.
Algunas de estas opciones ya las mencioné anteriormente en esta publicación
Pero más allá de los instrumentos específicos, hay algo que no debes perder de vista, no se trata de actuar rápido, se trata de actuar bien. Porque en esta etapa, lo más importante no es encontrar “la inversión perfecta”, sino formar el criterio necesario para reconocerla cuando aparezca.
Todo esto no se construye de un día para otro, se construye con tiempo, con constancia; y, sobre todo, evitando dejarse llevar por la emoción. Porque si logras desarrollar ese hábito —el de ahorrar, el de informarte, el de avanzar con prudencia—, entonces sí estarás preparado para dar el siguiente paso. y cuando lo hagas, no será por impulso, será por decisión.


