Cómo convertí $700 en $7000… y luego lo perdí todo

Descripción de la publicación.

MIS EXPERIENCIAS

Ricardo Álrezguillos

3/7/20264 min read

Cómo descubrí las criptomonedas

Corría el año 2021, cuando tenía 25 años, en ese momento estaba estudiando derecho y trabajando al mismo tiempo como anfitrión en una AFP. Mi sueldo era de aproximadamente 500 dólares mensuales, por lo que cualquier ingreso extra era muy bienvenido para mí.

Era un cabro normal, pocas obligaciones, muchas ganas de progresar y mucha curiosidad, algo que suele ser común a esa edad.

Durante todas las mañanas, tomaba las llaves del portón en mi trabajo, salía por la puerta trasera y rodeaba la sucursal hasta llegar a la otra calle que daba acceso a la puerta principal al público. En la mañanas siempre ha habido poco público es por ello que ocupada aquel momento para investigar sobre algo que en ese momento me parecía fascinante: el mundo de las criptomonedas, era un ecosistema completamente nuevo para mí, aprendí bastante cosas: exchanges como Binance, intercambio P2P, billeteras externas, stop loss, proyectos nuevos de crypto. Todo parecía salvaje, nuevo y lleno de oportunidades.

Mis primeros pasos en invertir en criptomonedas fue abrí una cuenta en Binance y comencé a invertir pequeñas cantidades de dinero, guiándome principalmente por contenido que veía en YouTube, supuestos gurúes que te prometían una salsa secreta para hacerte rico o adelantar bastantes meses de trabajo duro y ahorro en tan solo unos subes y bajas del mercado, probé con varias cryptos: Bitcoin, Ethereum, Polkadot y hubieron frutos, en esa época, prácticamente todo subía. Comparado con el mundo financiero tradicional —donde un 5% anual ya es considerado bueno—, en crypto se veían subidas enormes en periodos muy cortos, este mundo comenzó a cambiar mi mentalidad rápidamente, había entrado con una postura de "un poco de dinero aquí y lograré avanzar o recuperar varios meses de trabajo duro" sin embargo, sin darme cuenta, dicha postura empezó a mezclarse con algo muy peligroso: la avaricia.

Mi polola de aquel momento, apareció un juego que estaba explotando en popularidad, Axie Infinity, la idea era simple: comprabas personajes NFT llamados axies y podías jugar para ganar tokens llamados SLP, que luego podías vender por dinero real en la plataforma de Binance. Al inicio fui no me entraba en la cabeza de cuál era en negocio, el cómo se podía ganar dinero jugando un juego, por lo cual lo investigué aproximadamente una semana, realicé números, proyecciones y posibles ganancias, antes de "invertir" algo en ello. Y Finalmente decidí invertir entre 600 y 700 dólares en Ethereum, que era la criptomoneda necesaria para comprar los NFT del juego. con esa cantidad no pude comprar los mejores axies o composición de axies, pero sí eran lo suficientemente buenos para que mi novia pudiera jugar con ellos y comenzara a recolectar los tan ansiados "SLP"

Así comenzó la carrera por farmear los tan preciados tokens SLP, luego los vendíamos en Binance y los convertíamos en dinero real. antes de invertir, yo había hecho un pequeño “análisis de riesgo” mental pensé "Si el token SLP se mantiene en $0.02 dólares, esto igual va a ser rentable." y los primeros días todo iba acorde lo previsto, el precio del token se mantenía levemente por sobre mis expectativas hasta que el mercado hizo algo totalmente distinto se volvió eufórico El token llegó a valer $0.20 dólares diez veces más de lo que yo había considerado en mi escenario conservador y en el juego se podían obtener 1000 tokens al mes o más. al cabo de un mes ya había recuperado los que había invertido en aquel jueguito y por otro lado seguía teniendo los axies. En ese momento, cualquier persona prudente habría pensado algo como: “Retira el dinero inicial y sigue jugando con las ganancias.” pero yo no lo hice aquello, sino que por el contrario, reinvertí y compré otro equipo de axies (esta vez mucho más aptos y capaces) e invitamos a jugar a la hermana de mi  en ese entonces novia, todo parecía perfecto, había abundancia, entre los dos equipos de axies estábamos generando aproximadamente 1600 dólares mensuales. Si sumaba eso: mi sueldo de 500 dólares, los bonos que el Estado de Chile estaba entregando durante la pandemia terminaba ganando alrededor de 2000 a 2200 dólares al mes para un joven de 25 años que ganaba 500 dólares... eso era una fortuna. Y nuevamente se presentó la oportunidad para retirarme y gozar de la ganancias que había tenido, sin embargo otra vez, la avaricia, me quedé y no solo me quedé volví a reinvertir y puse a otras 2 personas a trabajar en otro par de cuentas que compre.

En ese momento, el valor total de todo lo que tenía en el juego era aproximadamente 6000 a 7000 dólares, Si ajustamos eso a valores actuales, probablemente serían cerca de 10.000 - 9000 dólares. hasta que comenzó lo que a mi juicio era inevitable, primero cayó Ethereum, luego comenzó a caer el precio de los axies y finalmente el token SLP comenzó a desplomarse. Al principio pensé que era una corrección normal, Pero la caída continuó, en ese momento consideré seriamente vender todo para recuperar lo que pudiera, sin embargo, mi novia —que necesitaba dinero— me dijo que lo pensara bien, que tal vez el mercado se recuperaría y aunque mi intuición me decía que saliera…Decidí quedarme. en parte por avaricia y en parte por empatizar.

El mercado no se recuperó, siguió cayendo hasta que todo prácticamente desapareció, al final me quedé con unos 100 dólares, cuando mi novia vio que todo se había derrumbado, me dijo que vendiera lo que quedaba, pero en ese momento yo estaba demasiado frustrado, no por el dinero, sino porque sabía que había ignorado mi propia razón así que no vendí, simplemente lo dejé ahí… hasta que terminó de perder su valor.

¿Qué me enseñó esto?

Me enseño que perder ese dinero fue duro en su momento, pero también fue una lección que me obligó a madurar financieramente. Hoy entiendo algo que a los 25 años no entendía, las inversiones no se tratan de hacerse rico rápido, se tratan de tomar decisiones inteligentes durante muchos años y sobre todo la constancia y tener un plan claro, de cuando entrar, cuando salir y cuando no hacer nada.

Iquique, Tarapacá - Chile

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© Ricardo Álvarez Galleguillos